Principios del Nuevo Abogado

Autor Rodrigo Arrubla Cano

I

Defiende la vida y la profesión, igual exígele al colega, tu sentido de convicción hacia esta siembra la semilla en lo profundo de la convivencia, la hermandad y la solidaridad, fundamentos esenciales de la abogacía.

II

La intimidación, la crueldad, la arbitrariedad, y todos los medios usados en contra de una digna supervivencia, se hacen enemigos de los nuevos abogados; Para superarlos emplea el espíritu de libertad, la fuerza de convicción y el sentido del compromiso con tu ministerio.

III

No digas los mandatos trazados en contra de la protección de la vida, tu solidez espiritual y poder de voluntad te hacen universal, por ello tu obligación es acudir en su defensa. Ofreciendo tu profesión contra la ignominia y todo método de la degradación humana.

IV

El nuevo abogado por su misma naturaleza crea y emerge su pretensión de la vida, en la siembra de la libertad y la paz entre los hombres, pero acrecienta su noble causa, cuando brinda al servicio de su convicción el valor de luchar por ellos, sin falsos temores ni ciegas cobardías.

V

El juez y el litigante, lamentablemente en ocasiones pueden ser un viejo abogado mediocre, insolidario, superficial; pero los principios históricos inspiradores de la abogacía están por encima de bajos propósitos, y mientras los exijas subsistir prevalecerán, con la fuerza de tu inteligencia al servicio de la profesión.

VI

El nuevo abogado deberá avanzar en su exigente profesión, comprendiendo siempre ser una criatura minúscula en la inmensidad del universo, pero grande en su ejercicio profesional, cuando buscando el amor universal entre los hombres siembra la semilla de su ejemplo hacia las futuras generaciones.

VII

El nuevo abogado plasma su efímera vida, en el sentido de determinar en cada acto una búsqueda, una creatividad, un nuevo día, y con el compromiso absoluto de ofrecer ante su gremio, su familia, su comunidad, su ejercicio, la exigencia permanente de obtener en forma eficaz sus principios, que no son otros sino aquellos intérpretes de la protección, preservación y bienestar de la civilización humana.

VIII

Impulsa los presupuestos de vida al servicio de la humanidad, solo así comprenderás la importancia y trascendencia de tu profesión, por ello no extrañes cuando tu compromiso se vuelva efímero ante la realidad de la vida, hazte siempre tributo de ella, así la expresión de tu ejemplo brillará con la esperanza de un nuevo abogado.

IX

Esa luz tenue que siembras como nuevo abogado, día tras día se hace un camino inagotable de esperanza, cuando tu lucha, sacrificio, y denodado esfuerzo, es la senda de la convicción absoluta de tu profesión; para la creación, construcción y ejecución, de los nobles principios que deben inspirar la abogacía.

X

To te amedrentes ni amilanes ante la degradación y bajeza del mundo, la profundidad de tu corazón

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